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Hacia 2075, la mayoría de quienes hoy son niños vivirá en ciudades más pobladas, más calurosas y más conectadas que las actuales. La pregunta no es si cambiarán, sino cuánto y en qué dirección.

Imaginar las ciudades del futuro no exige fantasía: basta con analizar las tendencias demográficas, climáticas y tecnológicas que ya están en marcha. Este artículo reúne los datos y los proyectos más sólidos para dibujar un escenario realista.

Las cifras que darán forma a las ciudades

Un planeta cada vez más urbano

Según las proyecciones de un organismo internacional de población, en 2018 el 55 % de la población mundial vivía en zonas urbanas. Para 2050, se espera que esa cifra alcance el 68 %, lo que supone unos 2500 millones de nuevos habitantes urbanos.

El crecimiento no será uniforme. Cerca del 90 % de ese aumento se concentrará en Asia y África. Países como India, China y Nigeria sumarán por sí solos más de un tercio del crecimiento urbano global.

Megaciudades más grandes

Las megaciudades, con más de 10 millones de habitantes, eran 33 en 2018. Las proyecciones apuntan a que serían 43 en 2030. Ciudades como Lagos, Kinsasa o Daca podrían figurar entre las más pobladas del mundo a finales de siglo.

Una población más envejecida

En muchas regiones, las ciudades tendrán más personas mayores. Eso obligará a rediseñar aceras, transporte, viviendas y servicios de salud pensando en la accesibilidad.

El clima marcará el diseño urbano

Calor extremo e islas de calor

Las ciudades ya son más cálidas que su entorno rural por el llamado efecto isla de calor urbana. La diferencia puede alcanzar varios grados, sobre todo de noche, por el asfalto, el hormigón y la falta de vegetación.

Para adaptarse, las ciudades del futuro apostarán por:

  • Corredores verdes y arbolado masivo que generen sombra y enfríen el aire.
  • Techos y fachadas claras o vegetales que reduzcan la absorción de calor.
  • Refugios climáticos: espacios públicos frescos para la población vulnerable durante olas de calor.

El agua: exceso y escasez

Un panel científico internacional sobre el clima estima que el nivel medio del mar podría subir entre 0,28 y 1,01 metros hacia 2100 respecto a 1995-2014, según el escenario de emisiones.

Esto afecta directamente a ciudades costeras como Yakarta, Miami, Bangkok o Alejandría. Indonesia, de hecho, construye una nueva capital, Nusantara, en Borneo, en parte por el hundimiento y la congestión de Yakarta.

Al mismo tiempo, otras ciudades sufrirán escasez. Ciudad del Cabo estuvo cerca del llamado “día cero” en 2018, y la Ciudad de México enfrenta el agotamiento de sus acuíferos y un hundimiento del suelo de hasta decenas de centímetros al año en algunas zonas.

Ciudades esponja

El arquitecto paisajista chino Kongjian Yu impulsó el concepto de ciudad esponja: parques inundables, humedales y pavimentos permeables que absorben la lluvia en lugar de canalizarla. China lo adoptó como programa nacional en 2015.

Calle peatonal del futuro con árboles, ciclistas y transporte eléctrico

Movilidad: menos coches, más proximidad

La ciudad de 15 minutos

El urbanista Carlos Moreno popularizó la idea de la ciudad de 15 minutos: que trabajo, escuela, comercio, salud y ocio estén a un cuarto de hora a pie o en bicicleta. París la adoptó como eje de su planificación desde 2020.

Transporte eléctrico y autónomo

Es probable que dentro de 50 años:

  1. La mayoría de autobuses, taxis y vehículos de reparto sean eléctricos o de cero emisiones.
  2. Los vehículos autónomos circulen en flotas compartidas, lo que reduciría la necesidad de aparcamientos.
  3. Las calles liberadas de estacionamiento se transformen en parques, carriles bici y terrazas.

Ciudades como Ámsterdam, Copenhague o Pontevedra, en España, ya demuestran que reducir el tráfico privado mejora la seguridad vial y la calidad del aire.

Logística y reparto

El comercio electrónico ha multiplicado las furgonetas de reparto en zonas residenciales. Para reducir tráfico y emisiones, muchas ciudades ensayan microcentros logísticos en los barrios, desde donde los paquetes se reparten en bicicletas de carga o vehículos eléctricos pequeños.

También se prueban horarios nocturnos de distribución con vehículos silenciosos y taquillas compartidas que evitan entregas fallidas.

Calles para las personas

El modelo de las supermanzanas de Barcelona, impulsado desde 2016, agrupa varias manzanas y restringe el tráfico de paso en su interior. Las calles liberadas se convierten en plazas con bancos, juegos infantiles y vegetación. Evaluaciones de salud pública estimaron que extender el modelo podría evitar cientos de muertes prematuras al año por menor contaminación y ruido.

Edificios y energía

Construir con madera

La construcción es responsable de una parte importante de las emisiones de CO₂ por la fabricación de cemento y acero. La madera en masa, como los paneles laminados cruzados, permite levantar edificios altos que almacenan carbono.

En 2022 se inauguró en Milwaukee, Estados Unidos, una torre residencial de unos 86 metros con estructura híbrida de madera, considerada entonces la más alta del mundo de su tipo.

Energía distribuida

Los tejados solares, las baterías domésticas y las redes eléctricas inteligentes convertirán muchos edificios en pequeñas centrales. Los barrios podrán compartir energía y reducir picos de consumo.

Comparativa: ciudad actual frente a ciudad de 2075

AspectoCiudad típica actualCiudad probable en 2075
Población urbana mundial~57 %Más del 70 %
Transporte dominanteCoche privado de combustiónTransporte público, bicicleta y flotas eléctricas
Gestión del aguaDrenaje canalizadoInfraestructura verde y reutilización
MaterialesHormigón y aceroMadera en masa, materiales reciclados
EnergíaRed centralizadaGeneración distribuida y almacenamiento
DatosSensores aisladosGemelos digitales de toda la ciudad

Vivienda asequible

Ninguna innovación servirá si la gente no puede pagar un lugar donde vivir. Viena es un referente: alrededor de la mitad de sus habitantes reside en vivienda social o subvencionada, de buena calidad y repartida por toda la ciudad, lo que evita la segregación por barrios.

Las ciudades del futuro tendrán que combinar densidad, mezcla de usos y alquileres regulados para no expulsar a la población hacia periferias lejanas y mal conectadas.

Otra herramienta es la vivienda cooperativa, en la que los residentes gestionan colectivamente los edificios. Modelos de este tipo, extendidos en Zúrich y en Montevideo, mantienen precios estables durante décadas porque las viviendas no se venden en el mercado especulativo.

Ciudades inteligentes, pero con límites

Los gemelos digitales, réplicas virtuales de la ciudad alimentadas por sensores, ya se usan en Singapur para simular tráfico, sombras o inundaciones. En 50 años serán herramientas habituales de planificación.

Sin embargo, la tecnología plantea desafíos:

  • Privacidad: cámaras y sensores pueden convertirse en sistemas de vigilancia masiva.
  • Brecha digital: los servicios conectados deben ser accesibles para todos.
  • Desigualdad: según estimaciones internacionales, más de 1000 millones de personas viven hoy en asentamientos informales, y esa realidad no desaparecerá solo con innovación.

Alimentos producidos en la ciudad

La agricultura urbana ganará peso. Los huertos comunitarios, las azoteas productivas y la agricultura vertical en interiores permiten cultivar verduras de hoja con mucho menos agua que en el campo, gracias a sistemas hidropónicos de circuito cerrado.

No sustituirá a la agricultura tradicional, pero acortará cadenas de suministro y hará a las ciudades más resistentes ante crisis logísticas. Singapur, por ejemplo, se fijó la meta de producir localmente el 30 % de sus necesidades nutricionales.

Entonces, ¿cómo serán las ciudades dentro de 50 años?

Dentro de 50 años, las ciudades serán más grandes, más densas y más diversas, con más del 70 % de la humanidad viviendo en ellas, sobre todo en Asia y África.

Probablemente tendrán más vegetación para combatir el calor, infraestructuras que absorben el agua de lluvia, barrios donde casi todo está a 15 minutos, transporte eléctrico y compartido, edificios de madera y energía generada localmente. No serán ciudades de película: serán el resultado de las decisiones que se tomen hoy sobre clima, vivienda, movilidad y equidad.

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