Perder una pata, un trozo de corazón o incluso la cabeza sería fatal para un ser humano. Para algunas especies, en cambio, es un problema que el propio cuerpo sabe resolver.
Los animales que regeneran partes de su cuerpo han fascinado a los naturalistas desde el siglo XVIII. Hoy son modelos clave de investigación en biología del desarrollo y medicina regenerativa.
Qué es la regeneración y por qué no todos la tienen
La regeneración es la capacidad de reconstruir tejidos, órganos o estructuras completas tras una lesión. No se trata solo de cicatrizar: el resultado es una parte funcional, con su forma y sus conexiones.
Los biólogos distinguen varios niveles:
- Regeneración celular: renovación de células, como ocurre con la piel o la sangre.
- Regeneración tisular: reparación de un tejido concreto, como el músculo.
- Regeneración de estructuras: reconstrucción de extremidades, colas u órganos completos.
- Regeneración de cuerpo entero: formación de un individuo completo a partir de un fragmento.
En general, la capacidad regenerativa tiende a ser mayor en animales con cuerpos más simples o con abundantes células madre adultas. Los mamíferos, en cambio, priorizan una cicatrización rápida que reduce el riesgo de infección, pero sacrifica la reconstrucción.
Los grandes campeones de la regeneración
El ajolote, el anfibio que lo repara casi todo
El ajolote (Ambystoma mexicanum) es endémico del sistema de canales de Xochimilco, en la Ciudad de México. Puede regenerar patas completas, cola, médula espinal, mandíbula, partes del corazón, de los ojos y del cerebro.
Cuando pierde una extremidad, las células cercanas a la herida forman una estructura llamada blastema. Ese grupo de células se reprograma parcialmente y reconstruye huesos, músculos, nervios y piel en el orden correcto.
Su genoma, secuenciado en 2018, tiene unos 32 000 millones de pares de bases, más de diez veces el tamaño del genoma humano. Por desgracia, en estado silvestre está en peligro crítico de extinción.
La planaria, capaz de renacer de un fragmento
Las planarias son gusanos planos de agua dulce. En 1898, el biólogo Thomas Hunt Morgan comprobó que un fragmento equivalente a 1/279 del cuerpo podía regenerar un individuo completo.
Su secreto son los neoblastos, células madre que representan alrededor del 20-30 % de sus células. Una planaria cortada en varios trozos puede dar lugar a varios gusanos completos, con cerebro incluido.
La hidra, un animal que no envejece como nosotros
La hidra es un pequeño pariente de las medusas. El naturalista suizo Abraham Trembley describió en la década de 1740 cómo, al cortarla, cada parte formaba una nueva hidra.
Además, sus células madre se renuevan constantemente. Varios estudios indican que su tasa de mortalidad no aumenta con la edad en condiciones de laboratorio, algo excepcional en el reino animal.
El pez cebra y su corazón reparable
El pez cebra (Danio rerio) regenera aletas, retina, médula espinal y escamas. En 2002, el equipo de Kenneth Poss demostró que puede reconstruir su corazón después de perder alrededor del 20 % del ventrículo.
A diferencia de los humanos, no queda una cicatriz permanente: los cardiomiocitos existentes se dividen para reemplazar el tejido perdido.

Otros ejemplos sorprendentes
Estrellas de mar
Muchas estrellas de mar regeneran brazos perdidos. En algunas especies, un solo brazo con parte del disco central puede formar un animal completo. El proceso puede tardar meses o hasta un año.
Lagartijas y su cola de repuesto
Numerosas lagartijas practican la autotomía: sueltan la cola para distraer a un depredador. La cola nueva no es idéntica: en lugar de vértebras óseas, tiene un tubo de cartílago, y sus escamas y músculos se organizan de otra manera.
Pepinos de mar
Ante una amenaza, algunos pepinos de mar expulsan parte de sus órganos internos. Después, los regeneran en cuestión de semanas.
Ciervos y astas
Los ciervos son el único caso de mamíferos que regeneran por completo un apéndice cada año. Sus astas pueden crecer más de 2 centímetros al día, uno de los tejidos de crecimiento más rápido conocidos.
Ratón espinoso
El ratón espinoso africano (Acomys) puede soltar parte de su piel para escapar. Lo sorprendente es que la regenera con folículos pilosos y glándulas, casi sin cicatriz.
Medusa inmortal
La pequeña Turritopsis dohrnii lleva la regeneración a otro nivel. Cuando sufre daño o estrés, puede revertir su ciclo vital: la medusa adulta se transforma de nuevo en pólipo, una fase juvenil, y vuelve a desarrollarse.
Este proceso, llamado transdiferenciación, convierte unas células especializadas en otras de tipo distinto. Por eso se la conoce popularmente como “medusa inmortal”, aunque en la naturaleza muere por depredadores o enfermedades.
Gusanos anélidos
Algunas lombrices y gusanos marinos regeneran la parte trasera del cuerpo e incluso la cabeza, según la especie y el punto del corte. No todas las lombrices de tierra lo logran, y es falso que al partirlas en dos siempre surjan dos individuos.
Comparativa de capacidades regenerativas
| Animal | Qué puede regenerar | Mecanismo principal |
|---|---|---|
| Ajolote | Extremidades, médula, corazón, ojos | Blastema |
| Planaria | Cuerpo completo desde un fragmento | Neoblastos |
| Hidra | Cuerpo completo | Células madre en renovación constante |
| Pez cebra | Corazón, aletas, retina | División de células existentes |
| Lagartija | Cola (con cartílago) | Células madre locales |
| Ciervo | Astas cada año | Células madre del pedículo |
| Ser humano | Hígado, piel, puntas de dedos en la infancia | Proliferación celular |
¿Y los seres humanos?
Nuestra capacidad es limitada, pero existe. El ejemplo más notable es el hígado: puede recuperar su masa original incluso tras extirparse alrededor del 70 % en una cirugía.
Otros casos documentados:
- La piel y el revestimiento intestinal se renuevan continuamente.
- Los niños pequeños pueden regenerar la punta de un dedo si la lesión no afecta a la base de la uña.
- Los huesos se reparan sin cicatriz cuando la fractura se trata adecuadamente.
Por qué perdimos esta capacidad
Una hipótesis sostiene que los mamíferos, al tener un metabolismo elevado y una vida activa, se beneficiaron de cerrar heridas con rapidez para evitar infecciones y hemorragias. La cicatriz es una solución rápida, aunque imperfecta.
Otra línea de investigación señala el corazón: los cardiomiocitos de los ratones recién nacidos todavía pueden dividirse durante la primera semana de vida, y en ese breve periodo el corazón se regenera tras una lesión. Después, esa capacidad se apaga.
Lo que la medicina busca aprender
La investigación intenta responder por qué nuestro cuerpo forma cicatrices en lugar de blastemas. Entre las líneas de estudio destacan:
- El papel del sistema inmunitario, en especial de los macrófagos, imprescindibles para la regeneración del ajolote.
- La reactivación de genes del desarrollo embrionario que en humanos permanecen silenciados.
- El uso de células madre pluripotentes inducidas, descubiertas por Shinya Yamanaka en 2006.
Los pioneros que estudiaron la regeneración
El naturalista italiano Lazzaro Spallanzani describió en 1768 que las salamandras podían regenerar patas y colas varias veces. Fue uno de los primeros en estudiar el fenómeno de forma experimental.
Más tarde, la regeneración se convirtió en una herramienta para entender cómo se forma un organismo. Los mismos genes que construyen una pata en el embrión se reactivan cuando un ajolote adulto la reconstruye, una pista que hoy guía buena parte de la investigación biomédica.
Entonces, ¿qué animales pueden regenerar partes de su cuerpo?
Los animales que regeneran partes de su cuerpo con mayor eficacia son el ajolote, la planaria, la hidra, el pez cebra y las estrellas de mar. Les siguen las lagartijas, los pepinos de mar, el ratón espinoso y los ciervos con sus astas.
Lo logran gracias a células madre abundantes o a células capaces de reprogramarse tras una lesión. Los humanos solo conservamos versiones limitadas de esta habilidad, como la del hígado, pero estudiar a estos animales podría inspirar terapias para reparar órganos dañados en el futuro.